El cuarzo fresa, una variedad poco común del cuarzo, ha sido apreciado en diferentes culturas por su energía suave y su conexión con el amor, la gratitud y la alegría cotidiana.
Se dice que potencia la apreciación de los pequeños momentos y la conexión emocional sincera.
El oro 18K aporta calidez y valor a esta energía delicada.
Para quienes eligen vivir desde la sensibilidad.
